Junto a los grandes de la Asociación Nacional Republicana (ANR) —Bernardino Caballero, Patricio Escobar, Luis María Argaña, Ricardo Brugada, Blas Garay— estuvieron aquellos no menos trascendentes en la historia popular de la política paraguaya, como José Segundo Decoud, José Gill, Pancholo, Epifanio Méndez, Guillermo de los Ríos, que también aportaron lo suyo para que la ANR vaya llegando a sus gloriosos 140 años en la vida cívica nacional.
Algunos que hicieron mucho, como Víctor Morínigo, al lado de Natalicio; Juan Antonio Escurra, el presidente derrocado en 1904; Pastor Filártiga, ejemplo de caballero y parlamentario; Antolín Irala, cuyas biografías van cayendo al cesto del olvido, entre otros, ya no hay quien escriba sobre ellos.
Algunas figuras como Juan Manuel Frutos, padre, y su mismo hijo, Papacito Frutos —a quien los periodistas de ABC tenían prohibido por AZ publicar una sola línea sobre su gestión— tienen historias que no merecen ser olvidadas.
¿Quién recuerda hoy a Ezequiel González Alsina, Juan Gualberto González, el arquitecto Tomás Romero Pereira (en cuya presidencia se construyó el local de la ANR sobre 25 de Mayo), Dionisio González Torres, Crispín Insaurralde, Facundo Insfrán, Antolín Irala…?
Manuel Talavera Centurión, “indiscutible caudillo de Paraguarí”, al decir de Miguel Ángel Pangrazio, cuyo nombre llevaba la seccional colorada de Paraguarí, capaz que ni los paraguarienses ya evoquen. En las redes sociales trasciende que la seccional de Paraguarí casi ya no se conoce por su nombre sino solo por su número.
Colorados de ayer y de hoy, algunos más conocidos que otros, varios del interior, pensadores y combatientes en las trincheras eleccionarias, iremos rescatando de a poco y publicando en la sección “Biografías de políticos” de este diario digital.