Ser socios implica crear alianza para alcanzar un objetivo común en un marco de respeto y unidad de propósitos. Un socio no intenta humillar al otro como es exhibir el “Cañón Cristiano” arrebatado a las topas paraguayas en la Guerra del 70.
En los discursos presidenciales, diplomáticos, Brasil y Paraguay destacan frecuentemente el hecho de ser socios. Por eso es difícil de entender que Itamaratí siga exhibiendo el “Cañón Cristiano” frente al Museo Histórico Nacional en Rio de Janeiro.
Hoy se debate en el vecino país si lo devuelven o no al Paraguay. En el contexto histórico actual, cuesta creer que un hecho que debió ser natural y amistoso siga creando dudas porque desafía el concepto de “socios” buscando objetivos conjuntos. Es exaltar el poderío vencedor que todos sabemos ha sido cruel de un modo deshumanizante y no puede enorgullecer a ninguna sociedad.
Pretender atesorar esa pieza de artillería que fue elaborada con la donación del bronce de campanas y otros elementos que el pueblo acorralado donó para defensa del ataque fluvial aliado, más que simbolizar victoria, simboliza vergüenza.
Pero esto es en un plano de los afectos nacionales, eso que también importa porque somos de carne y sangre. No nos agrada que exhiban como trofeo aquello que costó decisiones extremas en una guerra que fue genocida y de la que aún hoy nos seguimos recuperando.
En estos días se publicó que si no hubiera habido aquella guerra, hoy seríamos más de 20 millones de habitantes, vale decir un mercado interno poderoso capaz de sustentar negocios mucho más grandes.
“No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni festejes su desgracia, pues al ver eso el SEÑOR no lo aprobará y entonces decidirá ayudar a tu enemigo” (Proverbios 24:17-versión Palabra de Dios para Todos).
Hoy vemos que efectivamente el Señor nos está ayudando. Saliendo de ese plano de dolor histórico es bueno echarle un vistazo a una realidad actual que no estuvo en la imaginación de aquellos que vinieron a destruirnos. Paraguay es un mercado de creciente inversión brasileña en negocios de distintas áreas.
Podríamos decir que el “Cañón Cristiano” que está silencioso en un museo, dispara inversiones hacia nuestro territorio. El sector privado brasileño ya es el principal inversor extranjero en Paraguay. Supera a los Estados Unidos de América y cobra dinamismo una migración corporativa e industrial sin precedentes.
Lo que aniquilaron160 años atrás, hoy es fuente de prosperidad para empresas del Brasil que encuentran aquí una oportunidad que no la hallan en su propio territorio. Industrias de confección calzados, embalajes plásticos, infraestructura y saneamiento se han instalado aquí atraída por impuestos que llegan a un tercio de lo que pagan en el mercado vecino.
El resultado es que vienen a contribuir a edificar nuestra economía porque son otros tiempos. No podemos olvidar la historia pero estamos exhortados a seguir sembrando prosperidad. Es claro el aliento bíblico.
(Jesús le contestó: —El que pone la mano en el arado y sigue mirando atrás, no sirve para el reino de Dios”. (Lucas 9:62- Traducción Dios Habla Hoy).
Sigamos cultivando hacia adelante para que nuestros surcos no salgan torcidos. Ocupémonos de nuestro bienestar.
Y creo que en algún momento vamos a debatir sobre dónde ubicar el “Cañón Cristiano”. Si frente al Panteón Nacional se construye un pedestal que soporte sus 12 toneladas o en algún otro lugar donde nos sintamos identificados con nuestros valientes antepasados.