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Cultura

DE JUKYRY A EUSEBIO AYALA, LA METAMORFOSIS DEL PUEBLO HEROICO

 

Juan Ramón Ayala, el perenne rostro de Eusebio Ayala, fue el primer promotor de la venta diaria de Chipá Barrero en la capital del país. 

La actual ciudad de Eusebio Ayala, ubicada en el departamento de la Cordillera, posee una de las evoluciones toponímicas más ricas de la geografía paraguaya. Su identidad, indisolublemente ligada a la chipa tradicional y a la trágica memoria de la masacre de los niños mártires en Acosta Ñu el 16 de agosto de 1869, se refleja en los sucesivos nombres que marcaron su historia.

El origen de la sal

En sus inicios más remotos, este paraje fue conocido bajo denominaciones asociadas a sus características geológicas. Según registros históricos y comentarios rescatados en la radiodifusión paraguaya, mucho antes de la colonización formal la zona se llamaba Jukyry (salmuera o agua salada).

Con el tiempo, el sitio también adoptó los nombres indígenas de Juky resava o Juky resá, así como Yukyty Guasú (donde juky significa sal). Estas denominaciones respondían a la presencia de grandes extensiones de tierra salitrosa, un terreno saleroso indispensable que el ganado lamía para complementar su alimentación basada en pastos dulces.

Eusebio Ayala en sus tiempos de Jukyty fue también escenario de la masacre de los niños combatientes de Acosta Ñu, fecha rememorada por las autoridades nacionales, encabezada por Pedro Alliana, Vicepresidente de la República ue, junto al gobernador de Itacurubí, depositó una corona de laureles al pie del monumento respectivo en Eusebio Ayala.

Del barrero a la fe

Con la colonización española y el desarrollo ganadero, el lugar comenzó a ser conocido formalmente como Barrero Grande, precisamente por esa abundancia de barro salitroso. En esa época colonial, registros familiares como los del terrateniente Joseph de Villagra —propietario de haciendas y trigales en la región— atestiguan el movimiento civil y militar de la comarca.

Posteriormente, con la evangelización y la organización eclesiástica de la comunidad, el poblado adoptó nombres de carácter religioso. Fue bautizado primero como Capilla de San Roque y, más tarde, como Capilla San Roque del Barrero, fusionando la devoción del santo patrono con la descripción geográfica original del terreno.

Cuna de próceres

Más allá de su evolución cartográfica, este suelo se consolidó como una cantera de personalidades civiles, intelectuales y políticas que moldearon el destino del Paraguay.

Entre sus hijos ilustres destacan las educadoras Adela y Celsa Speratti, los presidentes Cirilo Antonio Rivarola y Juan Bautista Rivarola, el periodista y político Emilio García, además de José Del Rosario Miranda y el doctor César Gondra.

Sin embargo, el pregón popular mantuvo viva su vieja denominación a través de la identidad comercial. El parador Cavure´i se erigió históricamente como el gran promotor de la chipa de almidón, una posta tomada luego por el visionario Juan Ramón Ayala, cuyo célebre pregón de «¡Chipa Barrero!» inmortalizó el antiguo nombre en la memoria colectiva del país.

El decreto de la victoria

La denominación definitiva de la comunidad llegó en el siglo XX. En abril de 1940, mediante el decreto ley N.º 9021, el entonces presidente de la República, el general José Félix Estigarribia, decidió rebautizar oficialmente a Barrero Grande.

El nuevo nombre elegido fue Eusebio Ayala, un homenaje directo al «Presidente de la Victoria» durante la Guerra del Chaco, quien había nacido en esa misma tierra. Así, la ciudad cerró un largo ciclo de transformaciones nominales, uniendo para siempre su denominación oficial al civismo de su hijo más ilustre, mientras su alma popular sigue sabiendo a chipa y a Barrero.

Redacción 24/7
Redacción
Equipo de redacción del diario digital 24/7, Asunción, Paraguay.