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Economía

La gestión resiliente de Eno Michels en la APS

Cuatro años al frente del gremio sojero, entre la pandemia, la sequía que hundió la cosecha a 3 millones de toneladas y el endeudamiento del productor

La historia del asociacionismo agrícola en Paraguay guarda capítulos de profunda transformación, pero pocos tan complejos como el período 2019-2023. Durante este cuatrienio, la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS) estuvo bajo la presidencia de Eno Michels, un reconocido productor arraigado desde 1994 en Nueva Esperanza, Canindeyú.

Su administración no solo coincidió con mudanzas drásticas en los costos de producción y exigencias globales de sostenibilidad, sino que debió timonear dos de las tormentas más perfectas del siglo: la parálisis global por la pandemia del COVID-19 y la peor sequía de la historia sojera reciente.

Michels asumió formalmente el 27 de abril de 2019, tras una asamblea general ordinaria realizada en su propia tierra natal. Lo hizo acompañado por un equipo dirigencial clave —con figuras como Karsten Friedrichsen, Claus Escher, Antonio Galhera y Neivo Fritzen— que consolidó una base institucional duradera.

Eno Michels junto a su esposa Sueli, fallecida en enero de 2025
Eno y su esposa Sueli, fallecida en enero de 2025.

El punto de partida ya era cuesta arriba: la campaña 2018/2019 arrastraba un desplome de la producción, que cayó de los 10 millones de toneladas proyectados a escasos 7,5 millones. Aquella merma del 40% al 50% debilitó financieramente a los productores e instaló el endeudamiento como el primer gran eje de su discurso gremial.

“La agricultura no puede parar”

Con la llegada del 2020 y la irrupción del COVID-19, la APS bajo el mandato de Michels asumió un rol protagónico y de reacción en tiempo real. Aunque los decretos iniciales exceptuaban a la agricultura, los problemas de interpretación en los controles de la Policía Nacional y la Patrulla Caminera amenazaron con frenar la actividad.

El gremio intervino con firmeza bajo una premisa innegociable: “La agricultura no puede parar”. La gestión logró aceitar la logística para la circulación de trabajadores, el traslado de maquinarias, el suministro de insumos y el flujo de las cosechas, posicionando al campo como el motor esencial de la economía en un momento de total incertidumbre nacional.

Paralelamente, la administración de Michels impulsó una inédita dimensión solidaria que vinculó al productor con el tejido social.

Eno Michels supervisando trabajos de suelo en su chacra de Nueva Esperanza, Canindeyú
Michels en su chacra, Nueva Esperanza, Canindeyú.

La APS coordinó la donación y transformación de 100 toneladas de trigo en harina para Central, Alto Paraná y Canindeyú, además de apoyar ollas populares.

El mensaje institucional caló hondo: el agricultor no solo produce para la exportación, sino que sostiene compromisos humanos con su comunidad. Este doble rol —defensa del sector y auxilio social— blindó la reputación del gremio ante la opinión pública.

Del productor físico al empresario agrícola

En el plano corporativo, Michels lideró gestiones directas ante la Asociación de Bancos del Paraguay (ASOBAN) y el Banco Central del Paraguay (BCP), reuniéndose con su entonces presidente, José Cantero Sienra.

El objetivo fue exigir flexibilidad y mayores plazos a un sistema financiero al que Michels criticó por retacear créditos en las horas más oscuras.

Asimismo, su gestión transformó la visión interna del productor, promoviendo capacitaciones en gestión contable, tableros de control y mercados de granos. El norte era claro: convertir al agricultor físico en un verdadero empresario agrícola capaz de dominar costos, riesgos y contratos.

La sequía que hundió la producción a 3 millones de toneladas

La templanza de la APS volvió a ponerse a prueba durante el ciclo 2021/2022, cuando una sequía extrema y temperaturas récord hundieron la producción a tan solo 3 millones de toneladas.

Ante el desastre, Michels enfocó el debate público en el efecto multiplicador de la soja, advirtiendo que la pérdida golpeaba por igual a fletes, silos, industrias, comercios y a la recaudación estatal.

Su defensa del libre mercado también quedó plasmada en el Congreso nacional, donde frenó intentos de modificación legislativa sobre los contratos de entrega futura, defendiendo la autonomía privada entre productores y exportadores.

En sus últimos años de gestión, Michels proyectó la voz del productor paraguayo al plano global, participando en el Diálogo Internacional de Productores de Oleaginosas en Iowa, Estados Unidos. Allí debatió sobre biotecnología, propiedad intelectual y mercados sostenibles, manteniendo la postura histórica de adoptar innovaciones técnicas bajo reglas claras y equitativas para el campo.

Hoy, habiendo completado su mandato y traspasado la posta a las nuevas generaciones dirigenciales que él mismo ayudó a consolidar, Eno Michels ha regresado plenamente a sus raíces. Sigue siendo socio activo de la APS y trabaja de forma habitual la tierra en su chacra de Nueva Esperanza, dejando atrás una de las presidencias más desafiantes y multifacéticas en la historia del gremio sojero.


(*) Escritor y periodista.

Efraín Martínez Cuevas
Escritor y periodista
Escritor y periodista. Autor de «Carlos Alfaro, el devoto de la literatura francesa» (El Foro, Asunción, 2025).