Publicidad
Espacio disponible
Clima
--° Asuncion
Asuncion, PY
Cotizaciones
USD -- BRL -- ARS --
en guaranies
Publicidad
Espacio disponible
Periodistas que hacen periodismo
Asuncion, Paraguay |
Dios, Patria y Familia

DIOS SE LO PAGUE”: SÍ, ÉL RECOMPENSA CON CRECES

“Al Señor presta el que da al pobre, y Él le dará su paga”. (Proverbios 19:17) Cuando un menesteroso recibe una dádiva y proclama esas cuatro palabras, activa un poder sobrenatural enorme. Dios es fiel y la generosidad le regresará sobradamente al dador.

 

El Todopoderoso manifiesta su agrado hacia quien aparta una porción de sus ingresos o riqueza para ayudar al que necesita. Es una ley espiritual que se cumple. No para salir de garante o fiador de deudas ajenas y eso lo veremos al final.

 

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38).

 

Este principio de Dios toma en consideración la generosidad del vendedor de granos en la antigüedad. La gente los adquiría en cubos y como promoción de su negocio, el buen comerciante sacudía y presionaba la carga como símbolo de abundancia y justicia que agradaba al comprador.

 

Esa figura usa Dios para señalar de qué modo rebosante recompensa la generosidad del creyente. El cumplimiento de este principio -por sobre el egoísmo dominante- haría un mundo absolutamente diferente y solo este principio. Pero sigamos:

 

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. (Mateo 22:37-40)

 

Cuando nuestro Salvador remata el concepto diciendo que de esos dos mandamientos depende toda la Biblia (la Ley y los Profetas), habla de que amar a Dios y al prójimo es la esencia del cristianismo. Prójimo es reconocer que la otra persona posee la misma dignidad, enfrenta las mismas fragilidades y problemas que cualquiera de nosotros.

 

Necesita nuestra atención y cuidado y tratarle al otro como nos gustaría ser tratados en nuestras propias angustias e imperfecciones, pues nos volverá ese trato generoso. El cumplimiento de este mandamiento instala una ética de solidaridad, integración y compromiso de unos con el bienestar del otro.

 

“Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos y en especial a los de la familia de la fe”. (Gálatas 6:10)

 

Esto es muy claro, sin descuidar a los demás miembros de nuestra comunidad, no olvidar el compromiso de cuidar, perdonar, apoyar y sobrellevar la carga de los miembros de la comunidad cristiana: La Iglesia. Y cuando te pidan una colaboración y está a tu alcance darla, no la niegues pues Dios te recompensará de un modo generoso.

 

“¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y restituyan al oprimido!¡Aboguen por el huérfano

y defiendan a la viuda!”(Isaías 1:17)

 

Aquí el Señor es específico y nos pide ser ayudadores de los más débiles, los desamparados. Es una misión rodear y cuidar de los desposeídos, los indefensos, los abandonados. Ellos, más que nadie, no pueden sobrevivir sin nosotros. “Aprendan”, “busquen”, “restituyan”, “aboguen”. Son términos que están escritos de un modo imperativo. Son ordenes de Dios que se cumplen y no se discuten.

 

“Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados”. (1 Pedro 4:8)

 

Aquí la Biblia nos dice que cuando amamos a los demás, “se tapan” muchos pecados y deja entrever que Dios pone por encima de nuestros errores, la manifestación amorosa hacia los demás. El amor al prójimo trae sanidad y más amor hacia nosotros.

 

Y aquí viene un contundente límite al servicio al prójimo y tiene que ver con el cuidado de nuestros intereses:

 

«No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas; porque, si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes». (Proverbios 22:26,27).

 

En este frente seamos prudentes y cautelosos porque más de uno de los que leen este penúltimo párrafo, suspirarán de dolor por algún recuerdo ingrato.

Carlos Alberto Rodríguez
Periodista - Columnista
Periodista. Escribe la columna fija «Dios, Patria y Familia» en 24/7.