En la noche del 14 de mayo de 1998 fallecía de un infarto de miocardio Francis Albert Sinatra, en la ciudad de Los Ángeles, a los 82 años. Con una frase dirigida a su esposa, pronunció un simple “No puedo”, antes de que se apagara su vida.
Sepultado en el Desert Memorial Park de Cathedral City, California, el nacido en Hoboken, Nueva Jersey, fue despedido en una ceremonia íntima pero muy recordada y, según crónicas populares, fue enterrado con objetos simbólicos como una botella de whisky Jack Daniel’s y cigarrillos Camel.
Sus grabaciones alcanzaron las listas musicales 209 veces. Es uno de los 33 artistas que ostenta tres estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.
La música como una extensión de la conversación
Sinatra construyó su estilo sobre la base de una comprensión natural de la música popular, tal como la habían entendido Bing Crosby, Fred Astaire, Benny Goodman y Louis Armstrong, explotando la idea de que esta, en todas sus vertientes, debería ser una extensión de la conversación.
Técnicamente, se caracterizó por su cuidada precisión en el fraseo y su dominio del control de la respiración; el rango de su voz estaba próximo al de bajo-barítono. Además, tenía oído absoluto, al igual que Wolfgang Amadeus Mozart, Michael Jackson y Freddie Mercury.
A lo largo de su carrera profesional, Sinatra grabó más de 1300 canciones y participó en más de cincuenta películas. Recibió multitud de premios y homenajes, entre los que se cuentan diez premios Grammy, otorgados por la Academia de Artes y Ciencias de la Grabación, y la Medalla de la Libertad del gobierno estadounidense.
El crítico de música estadounidense Robert Christgau se refirió a Sinatra como “el mejor cantante del siglo XX”. Su popularidad solo es comparable con la de Elvis Presley, Bing Crosby, The Beatles y Michael Jackson.
El muchacho de Hoboken

En su juventud, el atletismo y sobre todo la natación fueron parte de sus aficiones favoritas. Sin embargo, nunca mostró mucho interés en los estudios. Asistió al instituto A. J. Demarest, pero lo abandonó en 1931 sin graduarse y comenzó a trabajar como vendedor de periódicos en el Jersey Observer, con su padrino.
En esa época tuvo una vida de pandillero, que le llevó a varios encontronazos con la policía, y trabajó en diversos oficios, como camionero y cronista deportivo en un periódico, lo que le proporcionaba los ingresos suficientes para comprarse ropa y ahorrar para poder comprarse un coche.