Un nervioso Rafael Filizzola Serra y fiel a su estrategia procesal donde busca eludir su mala actuación cuando estuvo el frente del Ministerio del Interior solicitó ayer la suspensión de su audiencia preliminar, posponiendo así el avance de su proceso judicial por presunta lesión de confianza en el caso conocido como “comisarías de oro”.
La audiencia preliminar del legislador había sido fijada por el tribunal para esta fecha a las 9:00; sin embargo, tras este nuevo recurso planteado por la defensa, la diligencia quedó reprogramada para hoy jueves.
En un momento de charlar con miembros de la prensa y en un estado de nervios maltrató a uno de ellos diciéndole que mantenga la boca cerrada y tratando de dar una catedra de derecho.
Como mediático que le gusta ser, Filizzola Serra debería entender que la labor periodística es la de informar y no estar exponiéndose a los humores de quien busca eludir sus responsabilidades por años con es este caso.
El dirigente opositor que busca imponer la imagen de perseguido político ahora argumenta que se encuentra pendiente de estudio una acción de inconstitucionalidad presentada ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) contra la resolución de la Cámara de Apelaciones que revocó la prescripción de su causa y su sobreseimiento definitivo.
La defensa de Filizzola Serra refiere que el fallo del Tribunal de Apelación adolece de arbitrariedad e infringe abiertamente el artículo 256 de la Constitución Nacional, el cual impone que toda resolución judicial debe estar debidamente fundada en la Constitución y las leyes.
El proceso contra el exministro del Interior durante el gobierno de Fernando Lugo se origina en la investigación por presuntas irregularidades en la construcción de baños y celdas en 24 comisarías del área metropolitana. Según la acusación fiscal, el caso habría ocasionado un perjuicio patrimonial al Estado de aproximadamente G. 1.200 millones.
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