“Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y oficiales y al resto del pueblo: “No les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y peleen por sus hermanos, por sus hijos e hijas, y por sus esposas y sus hogares” (Nehemías 4:14)
La sociedad paraguaya está convocada para el 21 de octubre a concentrarse a partir de las 8:00 en la Plaza de la Cemocracia para marchar a las 10:00 hasta el Congreso y entregar un Proyecto de Modificación del Cñodigo Penal, como artículo 135, bajo el lema “Ideología de Género es abuso infantil”.
La presentación tiene el respaldo de más de 50 mil firmas y de las iglesias Católica y Evangélica. Se espera que la marcha y presentación, tengan un impacto mundial en un contexto en el que Paraguay marcha a la vanguardia en la defensa de los principios cristianos favorables a la vida y la familia.
Mientras otras sociedades cayeron bajo el engaño de la oscuridad y algunas quieren desandar el camino perverso andado, la nuestra lucha por mantener intactos los valores de vida y familia, ante la permanente amenaza del cambio de leyes de contenido cristiano por otras impulsadas por el espíritu del anticristo.
En el pasaje bíblico del libro de Nehemías que cito al principio del artículo, el pueblo enfrenta amenazas y burlas y el líder anima a la gente a superar el miedo y guarcerse bajo el poder de Dios para defender activamente a sus familias y hogares. Este pasaje bíblico resume el rol que como sociedad tenemos en un tiempo de amenazs y burlas a la familia y la vida.
Es el cuadro que hoy se enfrenta dede sectores políticos, oenegés y la prensa globalista. Amenazas con leyes de asesinato de inocentes sin culpa (ley de aborto), destrucción de la familia, contaminando las leyes con otras formas de unión que no responden al propósito original.
“Por tanto, dejara el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”. (Génesis 2:24)
Está claro que el diseño de Dios es que el hombre “se unirá a su mujer”. Pero viene el diablo a instigar el pisoteo de la instrucción divina. El matrimonio entre un hombre y una mujer es parte insustituible de la unidad profunda instaurada por el Señor desde el principio.
En algunas sociedades que abandonaron los principios bíblicos irrefutables, entienden cabalmente que se han equivocado y hoy se analiza si es oportuno enseñar la Biblia en las escuelas. Naturalmente que donde el diablo puso los pies es preciso desarrollar una intensa guerra espiritual para recuperar territorio perdido.
No se discute es que los padres tienen el deber de instruir a los hijos en el conocimiento de la palabra de Dios, formarlos en los valores cristianos y no solo utilizar la palabra sino que fundamentalmente el ejemplo. Ocurre que en varias sociedades, los padres ya están ganados por el anticristo y abandonaron su rol bíblico.
La vida como creación de Dios tiene un valor trascendente porque su origen es el amor de Dios quien estableció que debe ser protegida de la propia mano del hombre: “No matarás”
Como hijos de Dios estamos llamados a rescatar y defender a los más débiles, a quienes no tienen quienes los defiendan. Está claro que como pueblo creyente nos corresponde manifestarnos públicamente. Mes como ensillar el caballo para la batalla, pero el que nos da la victoria es el Señor. Él interviene en favor de los más vulnerables pero espera que hagamos nuestra parte. Escrito está:
“Mira que te mando que seas esforzado y valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. (Josué 1:9)
Él resalta su soberanía y poder. Solo nos pide hacer lo nuestro.