
Después de la farra electoral La butifarra de las tejas rotas. En algunas viviendas se debe reponer todas las tejas. Andamios de aquí para allá en medio de la escasez del preciado material de construcción.
El fenómeno meteorológico de El Niño ha comenzado a manifestar su rigor sobre gran parte del continente americano, y Paraguay se encuentra entre los primeros territorios en registrar sus devastadores efectos.
En cuestión de minutos, intensas tormentas acompañadas de granizadas de gran magnitud transformaron techos residenciales en escombros e inundaron habitaciones particulares, dejando a numerosas familias en una situación de total vulnerabilidad y con la profunda impotencia de ver sus patrimonios afectados.
Los daños materiales no se limitaron a las viviendas; el parque automotor estacionado a la intemperie también sufrió las consecuencias directas del temporal.
Actualmente, la alta demanda ha sobrepasado la capacidad de respuesta de los sectores clave para la reparación inmediata, tales como la industria local de fabricación de materiales de construcción y las empresas dedicadas a la venta e instalación de parabrisas.
Frente a los pronósticos que anticipan que la actividad de El Niño se mantendrá con fuerza durante los próximos meses, el escenario económico inmediato plantea una intensa actividad para los fabricantes de materiales de construcción y los talleres de reparación vehicular.

Javier Ortega, maestro de construcciones, entrevistado ayer por “24/7” dijo que “no solo faltan tejas, también personal, un problema acentuado con la granizada”.
Aunque la naturaleza impone desafíos severos que escapan al control humano, la necesidad de reactivación también abre una ventana de oportunidad para el empleo local y el fortalecimiento de las cadenas de suministro nacionales.
La resiliencia de la población, sumada a la respuesta coordinada de las industrias afectadas, se perfila como el motor principal para afrontar las adversidades climáticas venideras y avanzar firmemente hacia la reconstrucción de las comunidades.
El impacto del fenómeno de El Niño en Paraguay ha generado un vuelco drástico en la economía de la construcción, posicionando a la industria cerámica tradicional, especialmente a los productores de tejas y tejuelones, concentrados en zonas clave como Tobatí, en el centro de la estrategia de reconstrucción nacional.
La destrucción masiva de techos provocada por los temporales desató una demanda sin precedentes de materiales de barro cocido, un insumo esencial para la arquitectura local debido a sus propiedades térmicas.
A pesar de que el escenario proyecta meses de trabajo continuo y una inyección económica directa para el sector, los fabricantes y oleros enfrentan serios desafíos operativos para abastecer al mercado.

Quien dispone de tejas es bendecido por el Espíritu Santo. Dicen los depositeros que falta este material y que los precios suben. La entrega es al que llega primero y además cada uno debe agenciarse para el transporte respectivo.
Dependencia climática: Paradójicamente, el mismo fenómeno que dispara la demanda (las lluvias constantes de El Niño) paraliza las canteras de extracción de arcilla y dificulta el secado natural de las piezas antes de ingresar a los hornos, limitando la capacidad de respuesta inmediata.
El desbalance entre la oferta limitada y la alta necesidad de reposición genera una fuerte presión inflacionaria en la cadena de valor, afectando directamente el bolsillo de las familias damnificadas.
Esta crisis visibiliza la necesidad de tecnificar e invertir en infraestructura para las pequeñas y medianas olerías, permitiéndoles mantener la producción incluso bajo condiciones climáticas adversas.
A mediano plazo, el sector se perfila como un dinamizador fundamental del empleo rural y la manufactura local. La reactivación de esta cadena no solo garantiza la reparación física de los hogares paraguayos, sino que también asegura el sustento de miles de familias que dependen directamente de la industria del barro, transformando la emergencia climática en un motor de resiliencia y solidaridad económica.