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Dios, Patria y Familia

¿JAQUE MATE AL «CORAZÓN DE MADRE» EN ESTOS TIEMPOS?

«El ladrón (el diablo) no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo (Jesús) he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia». (Juan 10:10)

¿Qué es la vida en abundancia? Es nuestra existencia con plenitud de gozo, propósitos positivos y victoriosa relación con Dios. Más que eso, es vida eterna. No se trata de ser millonarios sino de que nada falte y vivamos bien.

El aborto es un engaño satánico para la mujer que decide asesinar al bebé que tiene en el vientre. Es la desnaturalización de la conciencia humana porque una mujer natural y sana tiene siempre el propósito de querer lo mejor para el hijo. Puedo decir como miembro de un ministerio de visita a los enfermos que, en una sociedad que aún valora la vida, una madre hospitalizada sufre más por estar lejos de su hijo pequeño que por su propia enfermedad.

Sienten mayor gozo y paz cuando se ora por el hijo que quedó en casa que por su propia sanación. Ese es el «corazón de madre» con el que Dios dotó a la mujer. Es una fortaleza que late en pos del bienestar del hijo. Pero Satanás ve la forma de anularlo ofreciendo placer y deleite sexual sin compromiso, pues si hay un embarazo indeseado, la nueva vida se desecha «sin consecuencias». Instiga a las sociedades a aprobar leyes de aborto para «cauterizar» ese corazón y decidir matar sin pena carcelaria.

La «interrupción voluntaria del embarazo», frase hipócrita que oculta un asesinato, es un proyecto de ley que merodea en los cajones del Parlamento Nacional esperando su hora y todo eso más la eutanasia, la desvalorización de la vida, están llevando a sociedades «más avanzadas» a desentenderse del prójimo.

Planes oscuros sobrevuelan sobre nuestras sociedades, susurran al oído de políticos que por dinero son capaces de firmar proyectos que incluso contradicen el sentido de sus valores. Si una madre mata al hijo que está en su vientre, se deshumaniza la sociedad. Y ese es el propósito del maligno. Si Jesús trajo vida en abundancia, el enemigo la hace escasear. El espíritu del anticristo ya está moviéndose intensamente y ganó mucho terreno en otras sociedades vecinas. Pero aquí hay una resistencia activa en el plano espiritual, ahí donde se toman decisiones con poder.

«Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia». (1 Timoteo 4:1,2)

En varios países de la región, las leyes despenalizan el aborto. Le quitan castigo al asesinato de inocentes en el vientre de sus madres. Está claro que en algún momento la conciencia condena a la abortista y a la sociedad. Sangre inocente no se derrama en vano.

Todo apunta a la destrucción profunda en el alma de la sociedad matadora. Desde hace años Europa vive una guerra que ya eliminó a más de dos millones de personas. Tanto muere la gente que al final se instala una insensibilidad moral y a nadie parece interesarle parar la matanza. Conciencia cauterizada.

Del otro lado está la eutanasia, nombre elegante que se le da a otra forma de asesinato. Le llaman también «muerte asistida». Es una presunta colaboración piadosa para que una persona enferma vaya al sepulcro y se invocan argumentos amorosos para matar ¡Hacia dónde va la humanidad!

Y hay economistas que señalan el problema de los fondos jubilatorios. Los viejos viven más tiempo porque se alimentan mejor, consumen suplementos y realizan ejercicios para una vida saludable, pero en la concepción de los administradores de los fondos, el dinero de esas cuentas rendiría más si hay fórmulas para que los jubilados no vivan tanto.

Leo a periodistas cristianos de Europa escribir sobre la indiferencia en una sociedad que se desentiende del prójimo y de una iglesia que predica pero no actúa y contribuye a hundir a una sociedad -otrora cerca del cielo- hacia otra casi en el infierno.

Que les sea leve.

Carlos Alberto Rodríguez
Periodista - Columnista
Periodista. Escribe la columna fija «Dios, Patria y Familia» en 24/7.