El orden del liderazgo según Dios: “Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios”. (1 Corintios 11:3)
Esta es una verdad bíblica maltratada y cuestionada hoy día. Se la considera machista y fuera de tiempo. Pero si la cabeza del varón es Cristo, ese varón debería ser un hombre formidable con su esposa y sus hijos. Proveedor, cuidador, responsable, amoroso. «Que te pasa mi amor, cuál es tu preocupación, dejá a mi cargo, yo me ocupo. Quedate tranquila y ven a mis brazos».
Los hay. No todos, pero existen los varones cuya cabeza es Cristo. Y ellos cosechan lo que siembran: «Venís cansado, mi cielo ¿Cómo estuvo tu día? ¿Querés que te prepare un café porque hice chipitas para vos o preferís una limonada que te preparo enseguida? Te quiero mucho» No todas son así, pero también existen. No solo en las telenovelas.
El problema del que no siempre tenemos conciencia es que Cristo va siendo expulsado de nuestras naciones, nuestras familias, nuestros hogares, de nosotros mismos y entonces se pierde esa cabeza santa y terminamos «andando por nuestra cabeza» nomás.
Y en nuestra historia aparecieron hombres precipitados que nos llevaron a una guerra que, como todas las guerras, matan varones. Es el propósito de las guerras y sabemos que en el plano espiritual hay un poder oculto que instiga la destrucción del varón. Aquí, en algún momento quedaron pocos varones para muchas mujeres y si la repoblación del Paraguay fue un llamado patriótico, nunca desapareció ese «afán repoblador» fuera de las normas y el hombre perdió las referencias de su conducta cristiana.
Malos tiempos son estos para el varón. Su liderazgo familiar está en entredicho y el enemigo busca «empoderar» a la mujer por sobre el varón para romper el orden de Dios y establecer un «nuevo orden».
Dios primero creó a Adán. Lo construyó corporalmente del barro, origen rústico, resistente para el propósito que debía cumplir en la creación. Y le dio al varón una misión que lamentablemente con el tiempo fue diluyéndose por errores propios y naturalmente que por intromisión demoniaca.
Hoy por intervención de fuerzas oscuras ya existen leyes que sobreponen a la mujer por sobre el varón. No se trata de un hecho sin propósitos malignos. Altera el orden de Dios. Satanás conoce al hombre y sabe que el liderazgo sobre la creación le fue dado al varón y su propósito desde el principio fue destruir esa autoridad.
Y ya en el principio, para dominar al hombre se valió de Eva. El abordaje de «la serpiente» es a la mujer para que engañe al varón. Y así como en el Jardín del Edén, el varón fue engañado por acción de la mujer, el éxito obtenido por “la serpiente” le permitió experimentar y mejorar su estratagema de usar a la mujer para embaucar al varón y lograr sus propósitos destructivos.
“Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”. (1 Timoteo 2:13,15)
La trasgresión edénica le fue imputada a la mujer quien sin embargo tendrá el perdón de Dios “engendrando hijos si permaneciere en fe”. Pero el engaño satánico ha llegado tan lejos hoy que la mujer que debe “engendrar hijos”, renuncia a ese rol porque los hijos estorban su plan de vida. Es mejor criar perros falderos
Dios sabía que la humanidad se iba a desviar de su plan, pero para los fieles que siempre existirían, dejó una solución sobre qué hacer.
“También les he dicho: “Deténganse en los cruces de camino, y pregunten qué camino deben seguir, y no se aparten de él. Sólo siguiendo el mejor camino podrán descansar. ¡Pero ustedes se niegan a seguirlo!” (Jeremías 6:16)
Jesús es el camino, la verdad y la vida ¿Lo seguimos?