
La situación de la agricultura nacional no podía ser peor cuando llego al país el sabio Moisés Santiago Bertoni, era finales del siglo XIX, quien luego, por los muchos trabajos desplegados en el sector, es considerado el padre de la agricultura paraguaya.
Una de esas tareas fue dirigir la Escuela de Agricultura y Granja Modelo para la formación de agrónomos buscando que llegue la educación agropecuaria o los conocimientos técnicos a todos los rincones del país, de modo que el agricultor produzca más y mejor, como una estrategia para recuperar la economía nacional luego de la guerra grande.
Es sabido que, la educación es fundamental para sacar el país adelante, así como también la educación es esencial para potenciar los rendimientos en la agricultura, para lo cual el productor debe recibir los conocimientos e implementarlos adecuadamente.

El sabio Bertoni creó la Escuela de Agricultura, base para la futura Facultad de Ciencias Agrarias, como se conoce ahora, de la UNA.
La tarea que inició Moisés S. Bertoni la continúan profesionales del agro, como los Ingenieros Agrónomos porque, básicamente, la importancia de su rol consiste en ayudar a obtener alimentos para el hombre, animales, y materia prima para las industrias.
La fecha 20 de setiembre quedo establecida como día del Ingeniero Agrónomo, en el Paraguay, para recordar la creación de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Paraguay (AIAP) también un 20 de setiembre, pero de 1945, con el objetivo de defender los derechos de los miembros y promover la calidad de su formación.
Ser ingeniero agrónomo permite conocer muy bien la realidad del campo y de su gente. Es que mientras ejecuta su labor profesional, ocasionalmente, debe actuar de psicólogo, economista, enseñar a cocinar y comer saludable aprovechando los productos de la chacra, operar máquinas y equipos agrícolas, hacer alambradas, actuar en emergencias médicas humanas o veterinarias, sin desconocer el cuidado de los recursos naturales, mientras el vehículo de uso laboral se convierte en ambulancia o patrullera a pesar de sus escasos recurso.
Quizás sea el momento que la sociedad reconozca y valore, sinceramente, el valioso aporte de la noble profesión los ingenieros agrónomos a la economía nacional, con dos ejemplos, la soja ingresa al país unos 3 mil millones de dólares y con el trigo no solo el Paraguay se autoabastece, sino que también lo exporta y como país con clima subtropical.
Pero el gremio también tiene desafíos, porque cada vez somos casi 9.000 habilitados por la instancia pertinente, Se está masificando la profesión con la excesiva apertura de facultades de Agronomía en todo el país; con la rapidez que aparecen las nuevas tecnologías, la capacitación profesional debe ser permanente para no quedar desfasados; cada vez son más los profesionales de escritorio o que no conocen el campo y en este mes de aniversario se dio un cambio muy brusco en la matriculación profesional cuyo desenlace aún no está claro.
También quizás sea un buen momento para recordar a las autoridades los compromisos asumidos y volver a recuperar la credibilidad de las instituciones que deben atender el campo como el Ministerio de Agricultura y Ganadería y/o sus entes autárquicos.
Entonces, que el próximo 20 de setiembre celebramos a los ingenieros agrónomos que, con conocimiento, compromiso y vocación, contribuyen al desarrollo de la agricultura y al crecimiento del sector productivo de nuestro país ¡Feliz Día del Ingeniero Agrónomo!