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¿QUIÉN ES ELVIO BENITEZ? (IV)

El botín del INDERT y los negociados a la sombra del poder

Elvio Benítez, capturado, luego liberado pero con prisión domiciliaria y con tobillera.

Para entender la fortuna y el impune avance político de Elvio Benítez, es mandatorio abrir los archivos de su época de mayor esplendor e influencia estatal: el gobierno de Fernando Lugo (2008-2012).

Durante esos cuatro años, el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) no funcionó como un ente de reforma agraria para los desposeídos, sino como una oficina de adjudicaciones a la medida de los intereses de Benítez y su entorno.

Protegido por el sesgo ideológico y la complicidad del Ejecutivo, el supuesto «líder de los pobres» instaló terminales de recaudación y adjudicación que desangraron los recursos destinados al campo.

Las auditorías e investigaciones de la era pos-Lugo sacaron a la luz un sofisticado esquema de tráfico de influencias y negociados con tierras fiscales en regiones clave, incluyendo el Chaco paraguayo.

El modus operandi era perverso: expedientes de valiosas tierras públicas eran retenidos, manipulados o direccionados a través de operadores jurídicos de la institución en complicidad con el entorno familiar y político del dirigente.

Uno de los casos más escandalosos documentados vinculó directamente a su pareja, la ciudadana brasileña Amapola Piacentini, señalada en denuncias públicas por operar de cerca con las asesorías jurídicas del INDERT para facilitar transferencias irregulares de miles de hectáreas a favor de firmas extranjeras por montos millonarios en dólares.

Mientras el campesino común esperaba años por un pedazo de tierra para subsistir, el clan Benítez facturaba fortunas mediante el despojo de los derechos agrarios.

Foto de Benítez en su cuenta en Facebook.

El INDERT se convirtió así en la caja fuerte de Elvio Benítez, el lugar donde consolidó el capital financiero necesario para sostener su estructura violenta.

Con lo recaudado a expensas de la reforma agraria genuina, financió por décadas las logísticas de invasión, el transporte de piqueteros y el blindaje judicial que lo mantuvo inmune durante años.

Aquella omnipotencia institucional no fue más que el ensayo general de su gran ambición. Quien manejó el INDERT a su antojo y convirtió la necesidad rural en un negocio de transferencias millonarias en dólares, busca hoy aplicar la misma receta a escala nacional, pretendiendo comprar con el dinero del despojo el máximo cargo de la República.

Redacción 24/7
Redacción
Equipo de redacción del diario digital 24/7, Asunción, Paraguay.