Por: Redacción 24/7

El aroma a maní tostado y miel de caña fluye por las calles de Villarrica, guiando a cualquiera hacia el corazón de una de las tradiciones más ricas del Guairá.
En la vivienda de la familia Pisciotta Bóveda, el tiempo parece detenerse para rendir homenaje al sabor. Allí nos recibe Doña María Bóveda de Pisciotta.
A sus 95 años, con una lucidez que conmueve y el alma intacta, custodia el legado de un arte que heredó de su madre y que hoy endulza a todo el país bajo la marca que lleva su propio nombre: “Doña María”.
Una chispa de ingenio en el cañaveral
La historia de este dulce emblemático superó ya la barrera del siglo. Doña María recuerda con una sonrisa que su antecesora, Doña Melitona, la recordada Doña Melí, fue quien sembró la semilla de este saber culinario.
Pero el negocio familiar tuvo un inicio pintoresco y espontáneo.
Cuando era joven, Doña María recorría los cañaverales vendiendo chipa a los sacrificados trabajadores de la caña dulce. Un buen día, un cañero que transportaba su cargamento en carreta hacia la azucarera le hizo una pregunta que cambiaría el destino de la familia: ¿No tenés algo dulce para vender?
Fiel a su espíritu despierto y curioso, Doña María regresó a la semana siguiente con los primeros dulces de maní. La aceptación fue inmediata. Había nacido una leyenda gastronómica guaireña.
Nostalgia, picardías y pies descalzos
La mesa familiar de los Pisciotta está inundada de anécdotas. Estela Pisciotta, hija de Doña María, evoca con nostalgia los días de su infancia. Alrededor de su padre carpintero, al caer la tarde, los niños se reunían a romper el manduvi (maní) para luego tostarlo en el olla hu (olla de hierro) de la madre.
“Para que no comiéramos el maní de forma desordenada mientras trabajábamos, mamá nos ponía el maní crudo en la miel de caña o nos preparaba cocido con maní”, relata Estela con ternura.
Quirino, el hijo mayor de María y hoy un respetable hombre de 75 años, desató las risas de la mesa al confesar un secreto guardado por décadas: “A partir de las cuatro de la tarde salía a vender los dulces en una canasta de tacuarilla. Caminaba almacén por almacén hacia Carovení, camino a Itapé. Como me gustaba el mantecado y ya no se vendía, le decía a mi mamá que dos o tres dulces se habían roto para poder cambiarlos por esa golosina. ¡Recién hoy, a mis 75 años, se lo confieso a mamá!”.
Nace la marca «Doña María»
El paso de los años hizo que Doña María dejara la producción directa debido a su edad, y el dulce dejó de fabricarse por un tiempo.
Sin embargo, el sabor de la abuela era demasiado valioso para quedar en el olvido. Los nietos de la casa, motivados por las ganas de emprender y conscientes de que el dulce de la abuela “era el más rico de Paraguay”, decidieron reactivar los moldes de madera.
Bajo la estricta guía y los secretos de Doña María, los jóvenes Enrique, David y José tomaron la posta hace unos 15 años. Fueron ellos quienes, en un acto de amor y justicia comercial, bautizaron al producto como “Doña María”.
Hoy, aunque el maní ya se compra descascarado de la Cooperativa Ferheim en Asunción y la miel de caña se adquiere directamente de una fábrica en Carovení para abaratar costos, la esencia no cambió un ápice.
El secreto sigue estando en la selección del maní y en la calidad de la miel, que depende exclusivamente de la variedad de la caña y del tiempo exacto de cocción del mosto.
De la cocina casera al paladar de todo el país

La producción actual mantiene un esquema noblemente artesanal y funciona en dos casas de la familia bajo la rigurosa supervisión de Estela. Sus productos estrellas son el irresistible ka’i ladrillo (miel de caña y maní) en tamaños chico y grande, y el suave dulce de maní molido, leche y azúcar.
Aunque el proceso sigue siendo casero y se trabaja principalmente sobre pedido, la marca “Doña María” ya rompió las fronteras del Guairá:
- Villarrica: es el centro principal de distribución.
- San Juan Nepomuceno y Tava’i: José viaja cada 15 o 20 días para abastecer a fieles clientes en supermercados y estaciones de servicio.
- Santaní y Campo Nueve: los envíos llegan de forma constante a través de encomiendas, directo a centros comerciales como Ka’avo.
- Asunción: los pedidos particulares llegan de forma directa a clientes exclusivos.
La fama del dulce es tal que conquistó los paladares más exigentes del país. Grandes personalidades como el recordado empresario de medios Aldo Zuccolillo, quien llamaba personalmente para pedir los dulces porque le recordaban a su infancia, el ministro Eduardo Medina, el ingeniero Eduardo Felippo (expresidente de la UIP) y el político Calé Galaverna (a quien el Grupo Generación le lleva sus porciones) se rindieron ante esta receta centenaria.
Un legado que se cuida con el corazón
Mientras la entrevista llega a su fin, vemos a Doña María disfrutar de un poco de manduvi ku’i (maní molido), sonriendo al ver a sus hijos y nietos mantener viva la llama que ella encendió en los cañaverales.
Aunque la familia sueña con un local propio para darle una identidad industrial definitiva, el verdadero valor de “Doña María” radica en que cada bocado sigue sabiendo exactamente igual que hace cien años.
Para quienes deseen deleitarse con esta joya de la gastronomía artesanal paraguaya y apoyar el trabajo de esta hermosa dinastía guaireña, pueden realizar sus pedidos comunicándose directamente con Estela Pisciotta al teléfono 0982 474 079. Un viaje de sabor directo al corazón de Villarrica.