El planeta celebra hoy el Dia Mundial de la Agricultura, una de las actividades más antiguas para la subsistencia de la humanidad y de gran importancia para el desarrollo sostenible de las naciones en el mundo.
La creación de esta fecha sirve para divulgar los retos que debe enfrentar el sector agrícola ante el cambio climático en el planeta y otros factores ambientales, así como los nuevos patrones de consumo.
Además de promover el estudio, desarrollo e innovación de la agricultura y su impacto en el medio ambiente, para el beneficio de futuras generaciones.
Entendemos por agricultura el conjunto de actividades relacionadas con el cultivo de la tierra y el tratamiento del suelo mediante la intervención del hombre para la producción y obtención de:
Alimentos (verduras, vegetales, frutas, cereales, tubérculos, granos) para el consumo humano.
Fibras (lino, algodón) utilizadas para la confección de prendas de vestir.
Pastos, semillas y forrajes para alimentar al ganado, aves de corral y domésticas.
Cultivos energéticos (maíz, soya) utilizados en la producción de bio-combustibles.
Productos químicos (etanol, plásticos, almidón, azúcar).
Productos biofarmacéuticos y drogas legales.
En la actualidad en varios países se utilizan técnicas e innovaciones aplicadas a la tecnología para el labrado y cultivo de la tierra, así como para efectuar los controles pertinentes para una mejor calidad de los productos agrícolas.
Orígenes de la agricultura
Se estima que las actividades de agricultura se originaron durante el periodo del neolítico, constituyendo una evolución de las actividades de recolección, caza y pesca. Se evidenciaron en los primeros cultivos de trigo y cebada, siendo labores efectuadas por las familias para su propio sustento.
Ya en la edad media se aplicaron algunas innovaciones, mediante nuevas formas de producción, incrementando las cosechas y la variedad de productos agrícolas.
En la actualidad, el sector agrícola dispone de maquinaria y tecnología de punta que facilita las labores de labranza, cultivo y cosecha, aumentando considerablemente los niveles de producción y la calidad de sus productos, satisfaciendo las necesidades de consumo de las familias a nivel mundial.
El sector agrícola ha efectuado notables avances para la mejora de las técnicas y métodos de producción, así como en la calidad de los alimentos. Algunos de los avances tecnológicos que está revolucionando a la agricultura son los siguientes:
Tecnología GPS para la medición, registro y cálculo de área de terrenos.
Sensores de temperatura y humedad, para la medición de diversos Índices de Vegetación y contenido de clorofila, a fin de minimizar el impacto del suelo durante la etapa de crecimiento de las plantas, detectar el contenido de vegetación y la cantidad de nitrógeno en los cultivos.
Utilización de aviones teledirigidos para la distribución de plaguicidas para contrarrestar la invasión de insectos y drones para la obtención de datos como niveles de saturación del agua, altura de las plantas y determinar la biomasa de los cultivos.
Software SIG aplicado a la agricultura, para la recopilación de datos, temperatura, condiciones climáticas y del suelo, rendimiento de los cultivos.
La agricultura en Paraguay
La agricultura es el motor principal de la economía de Paraguay hoy en día, aportando cerca del 30 % del Producto Interno Bruto (PIB) de forma directa e indirecta. El sector combina una producción moderna de granos a gran escala con la tradicional agricultura familiar.
Principales Cultivos
Soja: Es el producto agrícola más importante del país. Paraguay se mantiene entre los mayores productores y exportadores de soja a nivel mundial.
Maíz y Trigo: Se cultivan en grandes extensiones y tienen un alto rendimiento por hectárea.
Arroz: Su superficie cultivada creció de forma notable en los últimos años.
Agricultura familiar: Produce alimentos para el consumo local, como mandioca, tomates, frutas y hortalizas.
Tecnología y Crecimiento
Innovación: Los productores usan agricultura de precisión, semillas mejoradas y mayor mecanización.
Nuevas zonas: El Chaco y la región Oriental muestran un potencial de expansión constante para nuevos cultivos. Investigación: Instituciones locales desarrollan análisis genéticos para lograr plantas más resistentes al clima.
Desafíos Actuales
Pequeño productor: La agricultura familiar necesita más asistencia técnica, caminos y créditos accesibles.
Clima: Las sequías o excesos de lluvia afectan de manera directa los volúmenes de cosecha cada año.
Industrialización: Falta procesar más materia prima dentro del país en vez de exportar tantos granos sin transformar.
En Paraguay
La incorporación de tecnología en el agro dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica. En Paraguay, la agricultura atraviesa una etapa de fuerte transformación digital, donde la eficiencia productiva, el ahorro de recursos y la mejora en la calidad de los granos son los principales beneficios.
En la actualidad el productor paraguayo puede lograr más producción en menor tiempo, con menor gasto de combustible y mejores resultados finales, gracias al uso de instrumentos agrícolas de última generación.
La tecnología permite que una máquina realice gran parte de sus operaciones de manera automática. En el caso de las cosechadoras, por ejemplo, hasta el 90% de las funciones pueden ser controladas por sistemas de automatización, regulando parámetros clave como rotor, viento y velocidades.
Uno de los pilares de este cambio es la agricultura de precisión, acompañada por equipos de GPS y pilotos automáticos, que permiten realizar labores como siembra, fumigación y cosecha con mayor exactitud.
Una máquina equipada con piloto automático puede generar ahorros significativos en tiempo, combustible y pérdidas de producto, al evitar solapamientos y errores humanos.
El campo paraguayo ya está transitando este proceso de digitalización.
El productor paraguayo, especialmente la nueva generación, está a la vanguardia de la tecnología. Lo que años atrás se consideraba un lujo, hoy es una herramienta imprescindible para competir en un mercado cada vez más exigente.
La diferencia entre un campo tecnificado y uno que trabaja de manera tradicional es notoria. El impacto se ve principalmente en el costo-beneficio, en el ahorro de tiempo, en un mejor aprovechamiento de los recursos y en un menor consumo de combustible. Todo esto se refleja directamente en la producción final.
Las tecnologías de precisión permiten una reducción significativa de los gastos operativos. En el caso de fertilizantes y pesticidas, la aplicación basada en datos puede disminuir el uso de insumos entre 20% y 30%, evitando desperdicios y aplicaciones innecesarias.
A esto se suma la reducción de solapamientos, ya que el guiado automático y los monitores evitan la superposición de semillas y agroquímicos, mejorando la uniformidad del cultivo y optimizando cada intervención.
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