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Dios, Patria y Familia

EL MUNDO EN TINIEBLAS: ¿HAY ADORACIÓN AL DIABLO?

Huestes de la oscuridad, personajes raros aparecieron con túnicas blancas cerca del cementerio de Guarambaré en las madrugadas y seguían a la hora de ir a la escuela. Conmoción en el vecindario.

 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. (Timoteo 4:1)

 

¿Cuáles son las doctrinas de demonios? Son las que buscan desnaturalizar la creación, incluso al ser humano. Por ejemplo, la aparición de therians (jóvenes que se consideran animales). Responden a doctrinas totalmente anticristianas. En ese mismo ámbito aparece la novedad de “farmear aura”, práctica que como hemos señalado en este mismo espacio, tiene el propósito de anular el sentido de ridiculez y romper las barreras de la vergüenza a fin de tornar vulnerables y manejables a sus practicantes. Claramente hay un cuadro de alteración negativa, una influencia maligna que debe ser tomada más en serio.

 

Estudios realizados por organizaciones cristianas en todo el mundo revelan que la adoración al diablo está creciendo impulsada por la «secularización» de la sociedad (la Biblia la llama apostasía y se profetizó para este tiempo). Igualmente, el satanismo es fomentado por movimientos de contracultura y hay mercado para productos (perfumes, bebidas) que empiezan a recibir marcas con logotipos que exaltan al maligno.

 

Grupos de rock cantan salmos a la oscuridad y sus versos son coreados por multitudes que pierden de vista que lo que dicen y hacen, tiene sus consecuencias. La Televisión ofrece bailes escandalosos de claro contenido sexual al público. Cae el nivel.

 

El apóstol Pablo explica que el proceso se irá dando a medida que la gente se aparta de la sana doctrina (secularización o apostasía) y adopta “doctrinas de demonios” como el caso de los therians, “farmear aura”, los caminantes del cementerio de Guarambaré, etc. El objetivo es que tengamos una sociedad con conciencia cauterizada, vale decir sin criterio justo y sabio, sin valores irrefutables.

 

Ya se da en otras comunidades que defendían la vida y la familia. Se apartaron del camino y hoy adoptan legislaciones que «despenalizan» el asesinato de inocentes y el aborto es considerado un «derecho humano» a matar. Se instala una cultura de la muerte.

 

Todavía resistimos el avance de esa corriente porque somos una sociedad conservadora. Pero si el conservadurismo de los adultos se erige en la reserva moral que defiende ideales superiores, la generación que viene detrás considera que tales cimientos de integridad y rectitud humanas solo son cuestiones del “viejazo”. Dicen que tenemos una visión exagerada de las normas que hoy nos protegen y que “el mundo va cambiando y hay que seguir su rumbo”.

 

Justamente las Escrituras entienden que “el mundo” que guía a la mayoría de nuestros jóvenes es un sistema de antivalores que colisionan con los principios de Dios. Por eso está escrito:

 

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1 Juan 2: 15,17)

 

Y justamente ese mundo de placeres, vanagloria, deleite desenfrenado está desencadenando una serie de enfermedades de transmisión sexual, algunas sin cura hasta hoy y otras que exigen costosos tratamientos. Está claro que una vida desordenada trae tropiezos, crea confusión, altera  la definición de prioridades.

 

Finalmente es bueno entender lo que dice la profecía: “Esta es la condenación: que la luz (Jesús) vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. (Juan 3:19)

 

El mundo está en tinieblas, pero como hijos de Dios, estamos llamados a ser “luz del mundo».

 

Hagamos pues resplandecer la verdad que nos hace libres.

Carlos Alberto Rodríguez
Periodista - Columnista
Periodista. Escribe la columna fija «Dios, Patria y Familia» en 24/7.