N. de la R.: La semilla es el origen, el mapa y la promesa de todo lo que crece. En la tierra, determina la cosecha bajo la máxima de que «por sus frutos los conoceréis». En la sociedad, una buena educación es la semilla que consolida familias y naciones. Funciona también como memoria, marcando el camino de regreso a casa en los viejos cuentos, tal como el hilo de Ariadna en el laberinto. Sin embargo, su poder exige responsabilidad: una semilla que gesta niños sin padre no habla bien del polinizador. La Jefatura de Redacción de “24/7” se siente honrada al contar con la participación de un profesional de quilates como el Ing. Agrónomo Luís Darío López Dávalos.
Comprender lo que es una semilla es, relativamente, bastante sencillo, pero su conceptualización no lo es tanto y se complica más cuando hablamos de semillas de calidad.
Esto porque existen varios tipos de semilla, están las que provienen de plantas con flores, las que provienen de las plantas sin flores y también están las que provienen de plantas que no producen semillas.
La Ley 385/94 “De semillas y protección de cultivares” abarca todas las formas de semilla, al establecer que “la semilla o simiente es toda estructura vegetal, incluyendo frutos, bulbos o tubérculos, raíces, estacas o plántulas, utilizada para la siembra, plantación o implantación de especies vegetales”.
La semilla que conocemos en forma usual es una forma de reproducción de las plantas porque, básicamente, una semilla es una unidad de reproducción sexual, es el ovario fecundado desarrollado y maduro, y como tal, en su interior contiene un embrión capaz de dar origen a una planta.
Botánicamente hablando, las angiospermas son las plantas que producen flores y tienen semillas, es decir, se reproducen de manera sexual, para lo cual tiene que haber polinización, o el proceso a través del cual de la parte masculina de una flor (de la antera, ubicada en el extremo del estambre) sale el polen que, generalmente, va por medios involuntarios (aire, agua, animales, humanos, etc.) hasta llegar a la parte femenina (el estigma para deslizándose por el estilo hasta llegar al ovario) donde el polen se une al óvulo, momento que se da la formación de la semilla y del fruto.
Y así, mientras corre el tiempo, más para algunas y menos para otras especies, la flor se marchita, caen los pétalos, y aparece el pequeño fruto que continuará creciendo, también creciendo, dentro de él una estructura vegetal o semilla, seguirá hasta cumplir todo el proceso biológico, cuando el fruto madura.


El Ing. López Dávalos publicó los libros “Resurgirás Algodón” y “Los agrónomos del Paraguay”.
Cuando la estructura vegetal se separa del fruto, y si la misma es destinada a siembra, se le llama semilla, pero cuando es destinada al consumo o como materia prima para la industria, se le denomina grano, aunque botánicamente sean la misma cosa.
Y aquí empieza el intríngulis para la agricultura comercial.
No es ilegal destinar el grano/semilla para la siembra (que cuando viene de la producción local se llama semilla propia) así, el grano comercial rescatado de algún centro de acopio o lugar de venta, depósito o “altillo” donde la tenía guardado el productor, y aunque botánicamente grano y semilla sean la misma, técnicamente no es recomendable usar el grano comercial para la siembra porque, casi siempre, no es de buena calidad, es obvia la importancia del uso de semillas de buena calidad para empezar el proceso productivo
¿Pero qué se entiende por grano/semilla de mala calidad?
Esta estructura vegetal que será usada para la siembra, visualmente puede aparentar buena en su constitución física (tamaño, homogeneidad), o presentar buenos resultados laboratoriales en su fisiología (germinación y vigor) pero por su siembra reiterada, año tras año, ya ha perdido su identidad genética, la misma ya no es la variedad que representa o dice ser, porque ya no responde a los caracteres fenotípicos (caracteres genéticos externos) de la variedad como la estructura de la planta, el color del polen, el tamaño y/o la forma del fruto, etc.) ni genotípicos (caracteres genéticos internos) como el ciclo de cultivo, el rendimiento por unidad de superficie, las cualidades del producto como el olor, los nutrientes, etc., sencillamente porque cada variedad vegetal debe ser claramente distinguible de otra de su misma especie, por cualquier característica interna o externa, ejemplo un poroto variedad San Francisco, es diferente de una variedad Señorita, o de una variedad de poroto Pytai.
Lastimosamente, para el productor, mientras el cultivo crece, muchos de los caracteres degenerados de la variedad vegetal en uso no son distinguibles a simple vista, para entender mejor comparando con la ganadería, es más fácil diferenciar a simple vista las características de un animal de la raza Holando, de las de un Nelore o alguna cruza de ambos, de modo a eliminar rápidamente lo degenerado, situación que no se da en la agricultura que, notablemente, donde más se nota esta pérdida de pureza es en el rendimiento y se “siente” recién a la cosecha, también se da en el maíz Canario que perdió su dureza y es más fácilmente dañado por los gorgojos o en el maíz blanco que se vuelve duro…y el agricultor no sabe el por qué.

El uso del grano comercial como material de siembra se da en los cultivos extensivos, no por falta de conocimiento, porque en la mayoría de los casos, es para no pagar royalties al obtentor correspondiente, pero esta práctica se da más con el pequeño agricultor, inclusive se convirtió en una práctica común de ellos, ante la muy escasa disponibilidad o, inclusive, por la nula disponibilidad en el mercado de las semillas de los cultivos que él usa, semillas de los mal denominados “rubros de autoconsumo”, y aquí no faltan comerciantes inescrupulosos que, usando la excusa de la seguridad alimentaria, siguen ofertando granos comerciales como semillas, lo que le hace perder la posibilidad de mejorar sus ingresos con estos cultivos que el pequeño productor rural bien conoce.
Se debe superar, urgentemente, el uso del grano comercial como semilla porque esta es la causa principal del lento desarrollo del pequeño productor rural, es como el cimiento, luego es necesario facilitarles asistencia técnica, facilitarles créditos blandos para que se pueda equipar convenientemente e inclusive apoyarlo en la comercialización de sus productos.
Por las ventajas comparativas que ofrece ser pequeño no es una debilidad, es una fortaleza