
Romilio Llano.
Con profundo respeto y gratitud, vayan estas líneas de homenaje a la memoria de don Romilio Isaac Llano Domecq, un pionero incansable, científico del campo y pilar fundamental en la modernización de la ganadería nacional. Su partida deja un legado imborrable de innovación y dedicación que transformó para siempre la genética bovina en el Paraguay.
Nacido en San Juan Bautista de las Misiones el viernes 3 de junio de 1938, don Romilio llevaba la ganadería en las venas. Fue hijo de Eduardo Llano y Concepción Domecq, y nieto de Martín Llano Molinas, el primer ganadero correntino que se asentó en el país tras la Guerra contra la Triple Alianza.
Formó un hogar ejemplar junto a su esposa, María Mercedes Carrillo Mesquita, con quien transmitió su amor por la tierra y el conocimiento a sus hijos: Romilio, María José, Andrés, Daniel y Osvaldo Adrián.

Don Romilio Llano y su esposa, María Mercedes Carrillo.
Su brillante trayectoria académica lo llevó a graduarse como médico veterinario en la Universidad Nacional de Asunción el 28 de diciembre de 1961, integrando la histórica segunda promoción de la facultad, donde se destacó como el segundo mejor alumno de su año y demostró una temprana excelencia en producción animal.
Desde su querida estancia “Rincón” en San Juan Bautista de las Misiones, don Romilio se convirtió en un visionario de la raza Angus.
Hacia 1970, introdujo con audacia la cruza Brangus (Angus con Brahman), logrando un animal superior en calidad de carne, fertilidad y resistencia al clima.
Su pasión lo impulsó a fundar la Asociación de Criadores de Angus del Paraguay, de la cual fue el primer director de Registros.
Además, bajo su gestión y la de su colega Antonio Espinoza, se logró un hito histórico: envasar al vacío la carne Angus por primera vez en el país, un proyecto comercial que sentó las bases para el crecimiento de la asociación.
Su espíritu vanguardista no se detuvo allí.
Convirtió a la estancia “Rincón” en el epicentro de la reproducción asistida en Paraguay. Comenzó de forma artesanal con un laboratorio propio para mantener semen fresco en citrato de sodio y luego congelado, técnica que escaló al fundar el Centro de Inseminación Artificial Misiones (CIAM) en la Ruta I.
Para 1980, don Romilio revolucionó la ganadería local con la transferencia de embriones. Su mayor hazaña científica y pública ocurrió en 1988, cuando expuso una vaca que logró concebir siete terneros en un solo año mediante trasplante embrionario, un logro coordinado junto a la Facultad de Ciencias Veterinarias y el organismo japonés JICA, que ocupó las portadas de los principales diarios capitalinos.
A lo largo de las décadas de 1970 y 1980, su establecimiento distribuyó más de 1.000 toros reproductores a diversas regiones del país y el Chaco, ganando una reputación intachable por su calidad.
Ante el escepticismo de la época, don Romilio siempre mantuvo la frente en alto, consciente de que estaba dando el puntapié inicial para el avance genético nacional.
Don Romilio Isaac Llano Domecq será recordado no solo como un científico brillante y un productor de éxito total en cada feria, sino como un hombre respetado, de memoria lúcida y generosidad inmensa. Su nombre queda grabado con letras de oro en la historia rural del Paraguay. Que descanse en paz.