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Agricultura

LAS INTENSAS LLUVIAS ENCIENDEN LAS ALARMAS EN EL SECTOR SOJERO Y SE INSTA A MONITOREAR LOS CULTIVOS

Soja pasada por agua, felizmente no es un caso general. Las lluvias de los últimos días llegaron y se quedaron en algunos sojales de Paraguay.

Las prolongadas y copiosas precipitaciones que han caído en los últimos días sobre gran parte de la geografía sojera de Paraguay han comenzado a modificar el paisaje agrícola y a encender las alertas de los productores. El lunes, 12 de octubre, un periodista de “24/7” observó sojales de Alto Paraná, Caaguazú e Itapúa y reporta que no se han observado, pese a la intensidad del fenómeno, mayores efectos sobre el sembradío.

En una entrevista exclusiva para el diario digital 24/7, el reconocido productor, conferencista y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Eno Michels, analizó el impacto de este fenómeno climático y advirtió sobre la necesidad de extremar los cuidados en las parcelas para salvaguardar el rendimiento final de la zafra.

Eno Raulinho Michels

El especialista explicó que, gracias a las buenas prácticas agrícolas y al manejo sustentable del suelo, el impacto ambiental inmediato de estas lluvias torrenciales se ha logrado mitigar.

Las imágenes de la propia finca de Michels evidencian el correcto funcionamiento de la infraestructura rural: los caminos y parcelas resisten gracias a los reservorios artificiales, conocidos técnicamente como «contenciones».

El sojal de Eno Michels en Nueva Esperanza, Canindeyú, con el contenedor o contención de agua al tope.

«Un cultivo bien manejado respeta las lluvias. Las aguas no van a parar a los arroyos arrastrando sedimentos, sino que quedan retenidas en estos reservorios y pozos amplios, diseñados específicamente para absorber los excesos», destacó Michels, un férreo defensor de la tecnología aplicada al campo y de la desmitificación de los discursos negativos que pesan sobre la producción de oleaginosas y el uso de agroquímicos.

 

Sin embargo, el escenario actual presenta una particularidad que no se registraba en los últimos ciclos agrícolas. Michels reveló que «hace mucho tiempo estas contenciones no se llenaban de agua a su máxima capacidad».

Este llenado total de los reservorios profundos es un indicador directo de que el perfil del suelo ha alcanzado su límite de saturación hídrica. Para el experto, ver el agua estancada en estos pozos no es solo una muestra de ingeniería agrícola eficiente, sino también un fuerte llamado de atención para los productores de la región.

En algunas partes la carga hídrica en las áreas sojeras fue preocupante, como se aprecia en esta foto.

El exlíder gremial enfatizó que la acumulación prolongada de agua obliga a un monitoreo diario y riguroso de las plantas. El exceso de humedad en el suelo de manera continua puede acarrear complicaciones severas en dos frentes temporales:

Efectos inmediatos: Riesgo de asfixia radicular en las plantas de soja, pérdida de nutrientes por lixiviación y la interrupción forzada de los esquemas de aplicación de productos para el cuidado del cultivo debido a la falta de piso para las maquinarias.

 

Efectos mediatos: Proliferación de enfermedades fúngicas (hongos) favorecidas por la alta humedad acumulada en el ambiente y el suelo, lo que podría mermar significativamente la calidad del grano y el volumen de la cosecha final si no se interviene a tiempo.

 

Michels concluyó su intervención instando a sus colegas a no bajar la guardia y a realizar recorridas técnicas constantes apenas las condiciones climáticas den una tregua, recordando que la prevención y la rápida acción en el campo serán los factores determinantes para asegurar el éxito de la presente temporada frente a los caprichos del clima.