La agricultura siempre fue una actividad muy importante en esta parte del mundo y, aunque podríamos empezar narrando desde la época de los indígenas, que conocían bien diversas plantas nativas, luego aumento la diversidad con la llegada de las plantas traídas por los europeos en época colonial, pero recién tiempo después de la Guerra contra la Triple Alianza, fue como si buscase modernizarse, especialmente con la llegada del sabio Bertoni.
Moisés S. Bertoni describió el equipamiento del productor diciendo que prácticamente solo contaban con un azadón y un machete, desde allí en adelante, todo fue cambiando y, poco a poco, muchos lugares donde había bosques se habilitaron parcelas cultivables, donde se abrían surcos que esperaban recibir semillas para iniciar el proceso productivo, llenos de esperanza, luego llegó el tractor y así sucesivamente.
El resultado de lo obtenido en la chacra, mucho depende del hombre trabajador que la maneja, hoy día el productor debe conocer y aplicar las recomendaciones técnicas para usar el suelo y las tecnologías a su disposición, y mediante óptimas condiciones climáticas, principalmente buenas y oportunas lluvias, esperar con optimismo una buena cosecha.
Hoy tenemos dos clases de agricultores, bien diferenciados, los que se quedaron en el minifundio, la mayoría con obsoleto o escaso equipamiento, y con poco uso de tecnología; y los altamente tecnificados que, en grandes superficies, usan intensivamente capital y tecnología, es la agricultura empresarial.
Con la agricultura de precisión, los tiempos que disponen ambos tipos de productores son escasos y muy dinámicos, y el agricultor equipado solo con ganas, aunque tenga una voluntad tremenda, no podrá surgir solitariamente, necesita estar preparado adecuadamente, porque con la agricultura moderna no funciona el “peichante”.
Los requerimientos del productor para practicar eficientemente este tipo de agricultura son varios, pero se nombran solamente dos, ambos fundamentales, aunque igual que otras no nombradas:
La investigación agrícola. Con el cambio climático, algunos materiales necesariamente quedan desfasados por lo que, los insumos deben estar debidamente investigados y experimentados, respondiendo a las necesidades del productor, antes de lanzarlos al mercado, sean estas simientes de especies o de variedades nuevas a cultivar, lo mismo con fertilizantes, o con plaguicidas, es que tiempos como los actuales no permiten probar las alternativas a lo que salga, puede ser fatal para la economía del productor.
Se resalta la importancia de la seguridad alimentaria, se debe reponer las simientes faltantes, e investigar variantes buscando alternativas, insistiendo con las especies denominadas de autoconsumo, por lo que se debe alentar su producción, en forma sostenida, acompañando a los cultivos extensivos, y ambos apuntando a la industrialización.
La asistencia técnica y la crediticia. La agricultura de precisión obliga a cambiar de estrategias de la asistencia técnica, por ejemplo, la información debe llegar en forma directa al eslabón más frágil, con técnicos capacitados y con sus conocimientos actualizados, no menos importante la asistencia crediticia también debe modificar sus métodos, hoy los créditos para la agricultura deben ser otorgados en condiciones mucho más favorables que los del mercado, es decir adecuados para que el agricultor no pierda su dignidad después de pagar las cuotas y, empezar la planificación de la campaña agrícola.
Con relación a los cambios necesarios en la asistencia técnica y en la crediticia se pone énfasis en que, hoy día, ambas deben venir “atadas”, no se puede seguir trabajando con la extensión agrícola, el crédito agrícola y el banco agrícola cada uno por su lado.
Con la agricultura de precisión es muy fácil que, en algún momento, el productor primario se sienta desamparado, eso puede hacer que lo deje todo y migre desordenadamente sobre las ciudades cabeceras del país, cuando que él debe continuar trabajando, porque es su fuente de trabajo, el soporte de su familia y pilar de la economía nacional, mientras que el Estado, por su misma razón de ser, debe revisar su rol en el sector agrícola, solo así el agricultor estará efectivamente fortalecido para enfrentar con éxito las contingencias de la naturaleza.